Un informe de Comisiones Obreras revela que cerca de 1,4 millones de personas están en riesgo de pobreza o exclusión social en la región, mientras el coste de la vivienda agrava las dificultades económicas de miles de familias.
Más del 40 % de quienes viven de alquiler en Madrid se encuentran en situación de pobreza
Tener un empleo o residir en una de las comunidades autónomas con mayor riqueza económica de España no garantiza unas condiciones de vida adecuadas. Los datos del Informe de Pobreza y Exclusión Social 2026, elaborado por Comisiones Obreras de Madrid a partir de estadísticas correspondientes a 2025, muestran una realidad marcada por las dificultades para afrontar los gastos cotidianos. El encarecimiento del alojamiento, la precariedad económica y la desigualdad de ingresos condicionan especialmente la situación de quienes dependen del mercado del alquiler.



El alquiler aumenta la vulnerabilidad económica
Según el estudio sindical, alrededor de dos millones de madrileños, el 28,2 % de la población regional, residen en viviendas alquiladas. Entre ellos, más de cuatro de cada diez se encuentran en situación de pobreza. El informe también señala que quienes viven de alquiler presentan una probabilidad de sufrir pobreza 3,9 veces superior a la de las personas que residen en una vivienda de su propiedad. Esta diferencia refleja una mayor vulnerabilidad económica entre los inquilinos, aunque no significa que el alquiler sea la única causa de su situación.
El problema habitacional afecta asimismo a la capacidad para cubrir otras necesidades esenciales. Comisiones Obreras estima que 1,1 millones de personas tienen dificultades económicas para mantener sus hogares a una temperatura adecuada, mientras que unas 904.000 han experimentado retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda. A estas circunstancias se suman las limitaciones para acceder a una alimentación suficiente, afrontar desembolsos imprevistos o disponer de recursos para desarrollar una vida cotidiana estable.
La pobreza también afecta a las personas que trabajan
El informe cifra en aproximadamente 343.000 los trabajadores que se encuentran en situación de pobreza en la Comunidad de Madrid. Esta realidad evidencia que disponer de ingresos laborales no siempre permite cubrir las necesidades básicas, especialmente cuando una parte importante del salario se destina al alojamiento y los suministros. El sindicato también advierte de que alrededor de tres millones de personas manifiestan dificultades para llegar a fin de mes, una situación que puede afectar a su autonomía económica y a sus posibilidades de acceder a una vivienda independiente.
Los datos coinciden con las conclusiones del XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza, presentado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN). Esta organización sitúa en el 19,4 % la población madrileña en riesgo de pobreza o exclusión social, según el indicador europeo AROPE, lo que equivale a cerca de 1,4 millones de personas. Aunque esta tasa ha descendido 1,5 puntos respecto al año anterior, persisten importantes desigualdades. En el caso de la infancia, el porcentaje de menores en riesgo de pobreza o exclusión alcanza el 25,3 %.
Vivienda, desigualdad y protección de las familias
La dificultad para acceder a un hogar adecuado tiene consecuencias que van más allá de la economía doméstica. La inseguridad residencial puede afectar a la estabilidad familiar, la salud, la continuidad educativa y la participación social. Estas circunstancias adquieren especial relevancia para las personas mayores, las familias con menores a cargo y quienes necesitan viviendas accesibles o apoyos específicos por razón de discapacidad. El derecho a una vivienda digna, recogido en el artículo 47 de la Constitución española, constituye uno de los elementos fundamentales para el desarrollo de una vida autónoma y en condiciones de igualdad.
Las organizaciones sociales señalan también la necesidad de reforzar los mecanismos de protección económica. Según EAPN Madrid, las ayudas destinadas a vivienda alcanzan al 2,5 % de la población regional, mientras que las prestaciones de garantía de ingresos llegan al 2,6 %, por debajo del 7,6 % registrado para estas últimas en el conjunto de España. Estos indicadores plantean la importancia de analizar tanto la cobertura de las prestaciones como las dificultades administrativas que pueden encontrar las personas potencialmente beneficiarias.
El acceso a una vivienda digna sigue siendo un desafío social
Los resultados se conocen en un contexto de movilizaciones ciudadanas por el derecho a la vivienda, con protestas en Madrid para reclamar alquileres asequibles y medidas frente a la pérdida del hogar. La situación pone de relieve la relación entre los ingresos, el coste residencial y las posibilidades reales de mantener unas condiciones de vida dignas. La evolución de los precios, el acceso a vivienda pública y la eficacia de las ayudas sociales serán factores fundamentales para evaluar si la mejora de algunos indicadores económicos se traduce en una reducción sostenida de la pobreza y la exclusión social.
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