CUBA, ONCE AÑOS DESPUÉS
Juan Valdés Paz: «Si los pobres no pueden hablar de su pobreza...»
El Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas cuestionó la distancia entre conocimiento y poder en Cuba, reclamó un verdadero espacio de debate y advirtió sobre pobreza, desigualdad y resistencia a las transformaciones. Más de una década después, sus palabras adquieren una nueva dimensión ante la profundidad de la crisis y las reformas económicas emprendidas por el Gobierno.

Cuba atraviesa uno de sus momentos económicos y sociales más complejos de las últimas décadas. La economía acumula una contracción del 15 % en los últimos seis años, según cifras oficiales; la inflación y la depreciación del peso han erosionado los ingresos, mientras los problemas de electricidad, combustible, transporte, agua, medicamentos y acceso a alimentos condicionan la vida cotidiana.
La crisis energética y el deterioro de las infraestructuras han agravado además los problemas de abastecimiento de agua. A finales de septiembre de 2026, Naciones Unidas estimaba que unos 3,5 millones de personas estaban afectadas por dificultades en el suministro.
A los problemas estructurales internos y las consecuencias de decisiones económicas adoptadas durante los últimos años se suma un escenario exterior especialmente adverso. El endurecimiento de las sanciones estadounidenses y las restricciones al suministro de petróleo impuestas desde comienzos de 2026 han incrementado la presión sobre una economía ya debilitada.
En este escenario, el Gobierno cubano aprobó en junio un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales que amplía el espacio de la iniciativa privada, busca atraer inversión extranjera y descentraliza determinadas decisiones económicas.
Las reformas permiten empresas privadas de más de cien trabajadores, amplían las posibilidades de inversión de cubanos residentes en el exterior, flexibilizan la contratación y el comercio exterior y abren nuevos espacios al capital privado en sectores hasta ahora fuertemente controlados por el Estado.
A finales de septiembre, el Gobierno aseguraba que 158 de las 176 medidas —el 89 %— estaban ya en proceso de implementación con respaldo jurídico.
El alcance final de esas reformas está todavía por comprobarse. El propio Gobierno sostiene que no significan una renuncia al socialismo, mientras intenta responder a una crisis que ha transformado profundamente las condiciones materiales de la sociedad cubana.
Es precisamente en esta Cuba donde una conversación realizada hace más de once años adquiere una dimensión diferente.
Porque Juan Valdés Paz ya hablaba entonces de pobreza, desigualdad, de decisiones políticas que no incorporaban suficientemente el conocimiento acumulado por las ciencias sociales, de falta de debate, de problemas que existían en la sociedad, aunque no siempre fueran nombrados desde el poder y de resistencia al cambio.
Valdés Paz abordó estas cuestiones el 28 de marzo de aquel año durante una conversación en el programa Agenda Común, de la televisión holguinera.
Al recibir el Premio Nacional había expresado una convicción que ayuda a comprender su pensamiento:
«Todo debe ser permanentemente repensado y no hay criterio de autoridad suficiente para suplantar la propia reflexión».
Once años después, recuperamos las partes esenciales de aquella conversación.
LAS CIENCIAS SOCIALES FRENTE AL PODER
Valdés Paz cuestionaba que el conocimiento acumulado por investigadores cubanos llegara realmente a la toma de decisiones políticas.
—¿Cuánto aportan las ciencias sociales al desarrollo de Cuba, al cambio y evolución de la sociedad cubana?
—Es justo comenzar reconociendo que las ciencias sociales tienen una historia de casi seis décadas al lado de la Revolución y que exhiben un crecimiento en sentido general a través de diversos campos de estudios, la incorporación de nuevas disciplinas, un gran número de investigadores, importantes resultados.
Una visión optimista se conformaría con esos resultados, pero una visión diferente, que es la que yo tributo en mi discurso de agradecimiento cuando recibo el Premio Nacional, sería inconforme.
La intención de la creación de una sociedad socialista y la demanda de que esta sea construida conscientemente por sus ciudadanos le da a las ciencias sociales una misión extraordinaria y me parece que todavía no están a la altura de esa demanda.
—¿Qué importancia tiene ese conocimiento para quienes toman las decisiones?
—Existe una demanda muy grande de las ciencias sociales. Los políticos generalmente tienen que tomar decisiones para ahora o para después, y si las ciencias sociales no están disponibles, si no han producido una base de investigaciones, reflexiones, apreciaciones e interpretaciones suficientes de la sociedad, le es difícil al político tener en cuenta esos resultados en sus agendas.
Hacer algo sin tomar en cuenta los resultados de las ciencias sociales es un riesgo demasiado alto y, probablemente, un empobrecimiento de las decisiones.
«MI IMPRESIÓN ES QUE NO»
Para Valdés Paz, Cuba disponía ya de investigaciones que no siempre encontraban reflejo en la agenda política.
—¿A los resultados de las investigaciones se les confiere en Cuba toda la importancia que merecen?
—Hacer una apreciación justa al respecto es difícil, pero mi impresión es que no.
Ya disponemos de una amplia gama de estudios y de información que no aparece, no incide en la agenda de los problemas.
Sin embargo, la alta dirección política está cada vez más atenta a lo que dicen las ciencias sociales cubanas. Estamos en un momento que puede ser más negativo o más positivo según sea el alcance de lo estudiado y la receptividad por parte de los políticos.
«EL REY ESTÁ DESNUDO»
El investigador defendía la naturaleza crítica de las ciencias sociales y advertía de la tensión que puede producirse cuando sus conclusiones contradicen el discurso político.
—Es casi universal que los políticos no asuman totalmente lo que los científicos sociales, politólogos y humanistas revelan en sus investigaciones.
Las ciencias sociales son tácitamente críticas, dan cuenta de la realidad, se expresan bajo el discurso «el rey está desnudo»: contrastan con el discurso político que trata de ser optimista. En ese sentido hay algo revulsivo.
Por eso hace falta que el político tenga una amplia cultura, sensibilidad y que sepa el rol que desempeñan las ciencias sociales a favor de su propia toma de decisiones.
Tampoco las ciencias sociales tienen siempre toda la razón o pueden hacer propuestas inviables. Les corresponde a los políticos tomar nota y colocarlo en términos factibles.
Lo importante sería apuntar la necesidad de un diálogo: las ciencias sociales producen, los políticos son receptivos y ambos enriquecen la toma de decisiones.
No toda la clase política cubana tiene esa sensibilidad, esa disposición.
«NO TENEMOS UN VERDADERO ESPACIO DE DEBATE»
Una de las críticas más directas de Valdés Paz apuntaba a las barreras que impedían que el conocimiento científico llegara a la sociedad.
—¿Y qué lugar ocupa el ciudadano en ese proceso?
—Es algo por resolver. Transitamos con cierta discreción, con cierto enclaustramiento.
Una parte de la producción de las ciencias sociales queda para uso del servicio —de inteligencia o secreto—; alguna puede considerarse inconveniente para la información pública.
Existen, desde mi percepción, muchas barreras para que el resultado de las ciencias sociales se vuelque e incida sobre el conjunto de la sociedad.
No tenemos un verdadero espacio de debate, de confrontación, ni siquiera dentro de la comunidad científica.
—Usted provoca a la comunidad científica cuando le entregan el Premio Nacional.
—Los provoco y aprovecho esta entrevista para volverlos a provocar, porque está el problema de transmitir el resultado.
Tampoco abundan las intenciones de los científicos sociales de colocarlo en la esfera pública, quizás porque el sistema de comunicación no siempre lo facilita.
Debería ser intención de los científicos sociales dirigirse a la esfera pública, no solamente producir para los políticos.
Si los medios de comunicación lo facilitan, si la esfera pública es receptiva, la población puede construir mejor su estado de opinión a partir de los resultados de las ciencias sociales y, seguramente, ayudará a que la agenda de los políticos sea más rica, más completa, más objetiva.
¿QUÉ SOCIALISMO QUIERE CUBA?
Valdés Paz rechazaba la existencia de un modelo universal de socialismo y reclamaba un debate cubano sobre los límites y características del sistema.
—El presidente Raúl Castro convocó a los científicos sociales y a los intelectuales a conceptualizar el «socialismo cubano». ¿Cómo afrontarlo?
—El socialismo atraviesa por un debate internacional muy fuerte y, aunque tiene una menor expresión nacional, también está presente entre nosotros.
En lo que hemos avanzado todos es en que no hay un modelo mundial de socialismo. Hay socialismo con características propias, como el de los chinos, y al final lo que nos compete a los cubanos es definir cuáles serían finalmente las características del nuestro.
En realidad, siempre existieron diversas maneras de socialismo, en la teoría y en la realidad.
Tenemos distintas expresiones históricas de este sistema y, probablemente, distintos cursos también.
Pero de lo que se trata es de definir qué no tendremos de capitalismo. O sea, qué no tendrá nuestro camino de capitalista.
Esa es parte de la reflexión que tenemos que hacer científicos e intelectuales cubanos; pero necesitamos un escenario de debate interno lo suficientemente rico como para que construyamos un consenso sobre estos temas.
«LA CUBA ACTUAL HAY QUE ESTUDIARLA»
El científico reclamaba independencia intelectual para investigar los problemas del país, estuvieran o no incorporados a la agenda oficial.
—¿Sería oportuno acelerar la marcha, conociendo la Cuba de hoy y los resultados de sus ciencias sociales?
—Absolutamente de acuerdo.
Nosotros estamos en esta conversación hablando de las ciencias sociales cubanas, pero la ciencia por definición es universal.
Se trata de partir de un acervo internacional de las ciencias sociales que tenemos que incorporar, actualizarnos de sus resultados, saber distinguir qué nos sirve de ello para describir nuestra realidad y producir conocimientos propios.
También cabe hacer un distingo entre las ciencias sociales y los científicos sociales. Los que tienen compromiso son los científicos; las ciencias sociales no tienen compromiso.
Los científicos sociales que nos involucramos en eso, unos tenemos compromisos y otros no. Pero no es con «científicos revolucionarios» que en este mundo se hacen las ciencias sociales.
Tampoco podemos perder de vista que las ciencias sociales tienen en su objeto de estudio los problemas emergentes.
Por tanto, la Cuba actual, nos lo digan o no, nos los soliciten o no los políticos, los funcionarios, hay que estudiarla.
LA POBREZA QUE TAMBIÉN HABÍA QUE NOMBRAR
En 2015, Valdés Paz situaba ya la pobreza y el aumento de la desigualdad entre los fenómenos que la sociología cubana tenía la obligación de investigar.
—Actualmente existen en la sociedad cubana algunos problemas emergentes que son desafíos inmediatos para las ciencias sociales del país.
Como resultado de la implementación de los «Lineamientos» del VI Congreso del Partido, se está produciendo un cambio en la estructura social.
¿Acaso la Sociología no va a seguir ese proceso de cambio en la estructura socio clasista, la generacional, la laboral, la de género? Es un gran desafío.
¿No va a dar cuenta de que, en virtud de los procesos de cambios económicos, existe una parte de la población —y que pudiera aumentar— que está bajo el umbral de la pobreza?
¿Este tema no va a ser considerado porque los políticos nunca utilizan ese término?
Como parte de la realidad cubana y como tema emergente, tiene que ser objeto de la sociología nacional.
Al igual que otros, como el paso a un mayor patrón de desigualdad de la población o el surgimiento de nuevos sectores y gestores económicos que entrañan para la sociedad el cambio de las estructuras de empleo.
Se está produciendo un impacto, cambios en la sociedad que la sociología debe acompañar.
«SI LOS POBRES NO PUEDEN HABLAR DE SU POBREZA»
Valdés Paz vinculaba el conocimiento de la realidad con la participación ciudadana y advertía de las consecuencias de excluir del debate precisamente a quienes experimentaban los problemas estudiados.
—¿Las autoridades están preparadas, dispuestas a escuchar información no acostumbrada? ¿Qué papel desempeña ahí el investigador?
—Las actitudes personales, el nivel de compromiso con la verdad, la sensibilidad sobre esos problemas emergentes es lo que las ciencias sociales pueden esperar como resultado del trabajo de los científicos dignos.
Vale aclarar que la realidad actual no solo está en manos de los profesionales de la ciencia.
Si no hay debate social, si la población no participa, si la sabiduría popular no se tiene en cuenta, si la experiencia inmediata de todos no se integra, si los pobres no pueden hablar de su pobreza, entonces no vamos a tener nunca las ciencias sociales que necesitamos para el cambio.
CAMBIAR NO ES LO MISMO QUE TRANSFORMAR
Para Valdés Paz, una verdadera transformación implicaba modificar estructuras, no únicamente introducir ajustes.
—Profesor, habla de cambios y otros dicen transformación. ¿Cuál podría ser la diferencia?
—Generalmente cambio es una palabra de menor rango que transformación. La transformación alude a algún tipo de cambio estructural, no a variaciones cuantitativas o de ciertos parámetros que explicarían el cambio.
Cuando decimos transformaciones aludimos a que las formas están cambiando, que es igual a decir que las estructuras sociales estarían cambiando o se querrían cambiar.
Cuando, por ejemplo, hay un «lineamiento» que plantea crear un sector cuentapropista y fomentar las cooperativas no agropecuarias, está proponiendo una estructura de gestión económica donde junto al Estado aparece un nuevo gestor.
Entonces aparece una estructura de gestores económicos totalmente diferente a la que tuvimos hasta hace un tiempo atrás y eso nos conlleva a enfrentar un cambio estructural.
«HAY RESISTENCIA AL CAMBIO»
La conversación terminaba con una pregunta directa. La respuesta de Valdés Paz fue igualmente directa.
—Fidel dijo: «Cambiar todo lo que deba ser cambiado».
—Ese es el espíritu. Cambiar todo lo que debe ser cambiado, pero en términos históricos no podemos siempre cambiar todo lo que debiera ser cambiado y mucho menos todo a la vez.
Tenemos que establecer prioridades, acumular recursos, conocimientos. En este sentido es importante el cómo, porque a veces queremos hacerlo y no sabemos cómo hacerlo bien.
—¿No será que hay resistencia al cambio?
—Sí.
Unas veces por incomprensión, otras por barreras ideológicas y otras porque se afectan intereses.
—El tiempo se nos ha agotado.
—¡Lamentablemente!
—El canal tiene que «cambiar» ... para otro programa.
(Risas.)
—Yo estaré siempre a tu disposición y agradezco la posibilidad de compartir contigo este tiempo.
—Gracias, profesor.
NOTA EDITORIAL
Esta conversación con Juan Valdés Paz (1938-2021), Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas de Cuba, fue realizada originalmente el 28 de marzo de 2015 en el programa Agenda Común, de VSD, en la televisión holguinera.
REIVINDICADOS recupera en octubre de 2026 una versión editada y abreviada de aquella entrevista por su valor documental y por la vigencia de los asuntos abordados: pobreza, desigualdad, participación ciudadana, transformaciones económicas, relación entre conocimiento y poder, debate social y resistencia al cambio.
Las referencias de Valdés Paz a autoridades, políticas públicas, Lineamientos y circunstancias económicas corresponden al contexto de 2015. La introducción de esta publicación incorpora el contexto de Cuba en 2026 para permitir al lector distinguir y contrastar ambos momentos históricos.
La entrevista ha sido reducida para su publicación digital, suprimiendo reiteraciones y algunos desarrollos secundarios, sin alterar el sentido de las respuestas reproducidas.
(Video disponible en REIVINDICADOS cortesía del periodista)
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Anónimo
Excelente
Anónimo
Juan Valdés Paz un científico social que estudió profundamente la sociedad cubana de manera integral, desde las transformaciones agrarias e institucionales y su experiencia personal en esas áreas. Caló hondo y vislumbró el escenario actual. Su pensamiento debería ser más estudiado.
Anónimo
Un acierto republicar esta entrevista a Valdés Paz. Su análisis lúcido totalmente útil para el presente
Anónimo
Alina Cuba. Ese señor siempre era muy atinado y responsable. Cuánta visión! Lo conocí en una conferencia magistral aquí en Holguín.
